paternidades

Domingo, 13 diciembre 2009 a las 3:19 | Publicado en espíritus, política y sociología | 1 comentario

Vi La vida sin Grace , una celebración de la paternidad, John Cusack haciendo de padre viudo que no se atreve a contar la muerte de su esposa a sus hijas. Es de nuevo el cuento americano lacrimógeno a través de malls y centros de ocio comercial, comida rápida y pizzas en la cama del motel.Silencios del padre en carretera. Hijas silenciosas y serias o que hacen preguntas incómodas. Llamadas desesperadas de él al contestador automático de la casa sólo para oír la voz de la madre. Caprichos para mitigar la pena que todavía él no puede exteriorizar. Finalmente se lo cuenta. Que la vida debe seguir sin la madre. Lo duro es seguir sin ella. Y un piano en la playa los une en lágrimas. Una casita de juguete los une en el impersonalizado entorno de un centro comercial, una gran escena. La manera de acercarse a los niños es entrar en su mundo. Yo todavía no lo sé hacer, no soy su igual. Tengo amigas /os que sí. Que fotografían y educan a los niños de la calle en África. Bellos y traviesos. Que sostienen familias de varios miembros y hacen reír a sus hijos, no sólo los abroncan. Que todavía creen que una play(station) no es imprescindible y que se los puede criar sin grandes alharacas, como antes. O en comunidades alternativas. O que no hace falta tenerlos, pero sí darles el mejor futuro posible. [Estuve en la concentración a favor de tomar medidas inmediatas contra el cambio climático].

La edad de la ignorancia comienza con Rufus Wainwright de loca divina caminando entre brocados y mal francés, divino como un falso semental, como un Valentino kitsch. Esta película trata de otra paternidad, la de un funcionario municipal quebequés que, como en American beauty, se evade de su gris realidad, de su matrimonio con una adicta al trabajo, de sus hijas de playstation, imaginando encuentros sexuales y una vida literaria llena de éxito en la que se relaciona carnalmente con periodistas groupies de los premiados literarios.

Ácida ironía inicial con un: “esto es un clásico, lo censurarán en Estados Unidos” (que da cuenta del “nosotros somos norteamericanos pero tenemos más clase que los burdos estadounidenses porque somos canadienses“) y continuas referencias al fascismo y a una especie de sociedad políticamente hipercorrecta y constreñidora, sin tabaco, sin suciedad, sin palabras ofensivas hacia “negros” y “enanos” (sic).

A pesar de ello, película interesante como crítica de las sociedades actuales: cursos de coaching empresarial para (re)aprender a reír, un equipo multicultural con una lesbiana fuera del armario, un negro y un blanco que no folla desde hace año y medio con su esposa pero no tiene aventuras, la sociedad de hospitales y gestión de riesgos sanitarios mascarilla en la cara (“el gobierno vela por usted”). “Los padres de todas mis amigas están separados, era la única que faltaba de mi clase…”. Colas interminables para los funcionarios de servicios sociales reconvertidos en ayuda al ciudadano. Más talleres de coaching para trabajadores sociales, coja un número. una coacher de fengshui en el estadio en el que atienden a la ciudadanía. Fijación con el cáncer y la amenaza terrorista (leamos a Sontag de nuevo: La enfermedad y sus metáforas). Evaluación de equipos de trabajo. Speed dating y juegos de rol entre adultos. Se trata de una American beauty II: a la liberación del varón castrado de Esther Vilar por el sexo desenfadado con periodistas groupies de cualquier figura pseudointelectual (cineastas à la Polanski, escritores). nótese que las críticas serias lo ven una sátira del mundo moderno… pero no marcan el género masculino del protagonista… porque es la norma, porque no lo ven.

Falsos conflictos paternos, la excepción que confirma la regla. No hay películas de madres fantaseando con otras vidas, petardeando las carreras profesionales de su marido, envidiosas y frustradas con su situación de mantenidas de lujo. Ellos, los torturados/maltratados, reprochan a esas mujeres que “no hacen una comida caliente en todo el año”, no que “no pasen tiempo con él o los hijxs”. En fin…

1 comentario »

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  1. Excelente post, interesantes reflexiones… y ganas de ver la segunda peli. En su día me llamó la atención, pero pasó pronto de largo por la cartelera. Gracias.


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