Vals con Bashir

Lunes, 23 febrero 2009 a las 2:23 | Publicado en espíritus, política y sociología | Deja un comentario

Excelente película de guión, realización, animación y banda sonoras cuidadísimas. Nos damos cuenta de nuestra ignorancia sobre la guerra del Líbano. La sonoridad del hebreo a oídos ignorantes. Durante los primeros minutos de la película el tono poético y tranquilo nos llevaron a revolvernos en nuestro sillón pensando que si esta película había obtenido tantos galardones quizás sería por sionismo. Sin embargo, como todas las buenas películas -yo no me levanto y me marcho nunca; de hecho, cada vez más, me leo todos los títulos de crédito pues creo que siempre aprendes aún más sobre qué hace falta para llevar a buen puerto algo así… y hace falta mucho- lo bueno va llegando.

Bien cuidado el guión, con forma de falso documental del documental que finalmente llevaría a cabo un periodista que estuvo en la guerra -fuimos sin saber nada sobre la película, preferimos tener la mirada más virgen que informada-, construye, sobre la anécdota de la pérdida de memoria y leve referencia al muy real síndrome de estrés postraumático el resto del argumento. Quizás la falta de información sobre la Historia reciente provenga de que tod@s deseamos mirar hacia delante, de que cualquier tiempo pasado fue mejor pero, sin embargo, qué necesario se hace conocer estas cosas para saber el origen, para sabernos, que no hemos inventado nada, ni estas guerras que contemplamos preocupadas son o serán las últimas ni las más crueles (por desgracia).

Tenemos tendencia a querer lo inmediato y los matices vienen al final, como en Revolutionary Road, que se te va metiendo como si fuera otra American beauty cualquiera y es más profunda, con lastre que se adhiere a ti después de verla, continúas más o menos “aburrida” pensando que qué va a pasar hasta que se hace insoportable y acabas con el corazón arrugado de asco y de empatía y te das cuenta de que te han metido un gol, una película no argumental sino temática. Porque las parejas son así a veces, se vuelven locas de irracionalidad y de codependencia. Las personas de la pareja se aferran a las expectativas de rol, mujer, hombre, breadwinner, hipoteca, paridora. Las referencias de inmediato son Las horas, el episodio de Julianne Moore, mi preferido, esa desesperación en el rol fijo de género; y, cómo no, La tormenta de hielo, aparte de por la temática de los volcanes bajo la vida de los matrimonios de los suburbs, por el tipo de música empleada: cuando los estadounidenses se ponen estupendos, de película profunda y tal, deciden que aunque no puedan abandonar una música-de-película, ésta no puede ser más que un rollito Glass, contemporáneo…

Por último me quedo con el “videoclip” del principio, la jauría de 26 perros furiosos con la música de Max Richter y las versiones en hebreo de algunas canciones rock, de la ensalada de sentimientos y referencias a otras guerras (los soldaditos estadounidenses que juegan a videojuegos en Afganistán e Irak) y películas (nuestra mirada ya nunca es virgen sobre las guerras contemporáneas desde, por ejemplo, El cazador)… y con el paso a la imagen real, porque son víctimas y verdugos reales, porque somos nosotras/os, las/os humanos, quienes nos hacemos estas cosas, desde Auschwitz.

[editado: otros posts al respecto de un amigo y de otro]

Dejar un comentario »

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.
Entries y comentarios feeds.

A %d blogueros les gusta esto: